El director general de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), ingeniero Felipe Suberví, inspeccionó los trabajos de saneamiento en dos de las cañadas más importantes del Distrito Nacional: Guajimía y Las Caobas. Los trabajos representan el avance más reciente del ambicioso programa de saneamiento de afluentes del Gran Santo Domingo.
Cañada Guajimía: baipás y malla en el puente
En la cañada Guajimía, los trabajos abarcan un tramo de 300 metros lineales donde se instaló un sistema de baipás y una malla de protección en el área del puente. El objetivo es evitar obstrucciones por residuos sólidos y prevenir las inundaciones que históricamente afectan a los residentes del entorno durante los periodos de lluvia intensa.
La CAASD ha organizado el saneamiento de Guajimía en múltiples tramos que incluyen El Abanico de Herrera, Ciudad Agraria, El Indio Izquierdo, Indio Derecho, Las Caobas y Los Girasoles. El plan contempla intervenir un tramo diferente cada semana para mantener el avance continuo de las obras.
Cañada Las Caobas: 880 metros y parque recreativo
En Las Caobas, los trabajos abarcan 880 metros lineales. Las obras iniciaron tras la demolición de una estructura conocida como "La Gomera" que bloqueaba el avance del proyecto. Una vez concluido el saneamiento, el área recibirá un parque recreativo para uso de los residentes del entorno, transformando un afluente contaminado en un espacio de bienestar comunitario.
Impacto en la salubridad del Gran Santo Domingo
El director Suberví destacó que las intervenciones han evitado desbordamientos en temporada lluviosa y reducido significativamente la proliferación de mosquitos, ratones y otras plagas asociadas a las cañadas contaminadas. El programa de saneamiento de cañadas ha mejorado ya los niveles de salubridad de miles de familias en el Distrito Nacional y los municipios del Gran Santo Domingo.
La conexión con el saneamiento privado
El éxito del saneamiento de las cañadas públicas depende también del comportamiento de los sistemas privados conectados a ellas. Cuando un pozo séptico residencial o comercial se desborda por falta de mantenimiento, sus aguas negras terminan frecuentemente en las mismas cañadas que el Estado invierte para sanear. El mantenimiento regular de pozos sépticos y trampas de grasa es, en ese sentido, una responsabilidad que complementa la inversión pública en infraestructura sanitaria.
